La sexta sesión de la iniciativa Eta Orain, Zer, organizado por el Globernance y la Kutxa Fundazioa se centró en el análisis de los principales ejes de cambio en la geopolítica como resultado de la crisis del Covid-19 y sus conscuencias que estamos viviendo a escala global.

Para ello la sesión contó con la participación de Cristina Gallach, Secretaria Estado del Ministerio de Exteriores, Alta comisionada Agenda 2030, antigua adjunta al secretario general de NNUU; Pol Morillas, Director del Barcelona Center for International Affairs (CIDOB); y Leyre Arrieta, Profesora Titular de Historia Contemporánea e Investigadora en la Universidad de Deusto; todo ello moderado por Juanjo Álvarez, Catedrático de Derecho Internacional Privado en la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) y Secretario General de Globernance.

La sesión abordó cuestiones tan dispares como la evolución del rol de los estados nación ante crisis y riesgos de carácter global como el Covid-19, el impacto que tendrá sobre el proceso de construcción europea y su capacidad de adaptarse al nuevo contexto de crisis que se acumula sobre las consecuencias de crisis previas, la dimensión diplomática y las áreas de cooperación transnacional, los desequilibrios y dinámicas de poder de un sistema multilateral y el incipiente retorno de la bilateralidad o las cadenas de producción globalizada, entre otras muchas cuestiones. El foco, en todo caso, se situó sobre tres grandes áreas temáticas, ligadas cada una de ellas a los diferentes ámbitos de trabajo y especialización de los tres ponentes.

En primer lugar, se trató la conexión entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por Naciones Unidas y la prevención y mejora en la gestión de riesgos globales en general y pandemias en particular. Un marco de acción global que permite identificar áreas de trabajo común prioritarias a escala transnacional, unificar agendas y estrategias regionales entre las diferentes áreas geográficas que articulan el mundo institucionalmente (especialmente en el contexto de la Unión Europea, pero no sólo) o fijar oportunidades que van más allá de la constatación de la crisis y consiguientes conflictos.

En segundo lugar, se abordó la tentación de considerar que los sistemas políticos autoritarios responden mejor a la actual pandemia. Tal y como se planteó, más allá de consideraciones normativas fundamentales, esa afirmación únicamente se sostendría empíricamente si restringimos el análisis al corto plazo. No en vano, la ilusión de control y eficacia que pretendieron enarbolar los países autoritarios frente a la supuesta lentitud e inoperatividad de los sistemas democráticos se ha visto refutada en cuanto el foco de la crisis se ha ampliado al medio-largo plazo. Es decir, se ha demostrado que los sistemas democráticos tienen mayor capacidad de generar dinámicas colectivas tanto en lo que se refiere a la implementación de medidas como que la ciudadanía reconoce (las comparta o no) como legítimas como, especialmente, en el diseño del día después a efectos de paliar los riesgos derivados que se generarán.

En tercer y último lugar, se subrayó la relevancia de aprender de los riesgos y oportunidades que se vivieron en experiencias pasadas como la Segunda Guerra Mundial, destacando que si bien los paralelismos pueden caer en la comparación anacrónica poco fructífera e incluso contraproducente (en la medida en que este tipo de eventos están marcados por contextos muy particulares que los definen), se pueden extraer lecciones valiosas. Así, se enfatizó que los procesos de cambio que se iniciaron tras grandes crisis disruptivas a escala global nos permiten identificar al menos tres valores que resultan indispensables para superarlos con éxito: solidaridad, confianza mutua y cooperación. Valores que, además, aplican tanto entre personas como entre instituciones.

En definitiva, la sesión dejó claro que, si bien aún no podemos establecer con carácter absoluto los cambios que se generarán (y, más importante, será necesario generar) en la geopolítica y el orden mundial a raíz de esta crisis, identificar bien las áreas en las que se darán esos cambios y los principios y valores que les deberán guiar será fundamental para el mundo, nunca mejor dicho, post Covid-19.