La octava y última sesión de la iniciativa Eta Orain, Zer, organizado por Kutxa Fundazioa en colaboración con Globernance, ejerció de cierre de esta primera fase con tres pilares centrales: la síntesis de las cuestiones abordadas hasta la fecha, la introducción a debates sociales específicos que quedan pendientes para una segunda fase y un primer análisis comentado sobre el potencial recorrido en el contexto guipuzcoano de los temas tratados. Para trabajar estas cuestiones la sesión contó con un elenco excepcional de participantes. La primera parte corrió a cargo de la coordinación científica de “Eta Orain, Zer”, representada por el Profesor Juanjo Álvarez, Catedrático de Derecho Internacional Privado de la UPV/EHU y secretario general de Globernance. La segunda parte se distribuyó entre la Catedrática de Economía de la UPV/EHU y directora de la Fundación ISEAK, Sara de la Rica; la maestra, pedagoga y presidenta del Consejo Escolar de Euskadi Nélida Zaitegi; y el Médico del Hospital de Donostia-Osakidetza, Felix Zubia, moderados por el propio Juanjo Álvarez. La tercera y última parte contó con las reflexiones de Xabier Barandiaran, Responsable de estrategia y estudios de la Diputación Foral de Gipuzkoa y profesor en Deusto Unibertsitatea; y de Iñigo Ucín, presidente de MONDRAGON; moderados por Itziar Alkorta, directora de la Fundación Cursos de Verano. Ander Aizpurua, Director General de Kutxa Fundazioa, clausuró la sesión.

Eta orain, zer: conversación 8

La intervención del profesor Álvarez navegó sobre las múltiples temáticas, debates, clarificaciones conceptuales, perspectivas teóricas, propuestas prácticas, actores implicados claves y sus respectivos roles, estrategias óptimas o barreras e incentivos para las distintas medidas planteadas para el día después, entre otras muchas cuestiones. La idea de que resulta tan inviable como indeseable simplificar todo lo relativo a la crisis del Covid-19 ha acompañado a esta iniciativa: si algo quedó claro con la síntesis planteada en esta primera intervención fue que reconocer esa limitación no está reñido con la posibilidad de generar, colectivamente, el conocimiento necesario para facilitar la gestión de esta crisis a todos los niveles (individual, social, institucional, público, privado, etc.). Un conocimiento colectivo que, de acuerdo con la síntesis de Juanjo Álvarez, deberá aplicar principios que transversalmente han ido apareciendo a lo largo de la primera fase: la cooperación no como aspiración ideal sino como algo necesario en la práctica, la importancia de miradas que reconozcan la complejidad de los asuntos a tratar, la dimensión transnacional de la crisis, la asunción de la propia falibilidad, la relevancia de contextualizar la actual crisis en términos históricos (tanto para identificar lecciones de crisis pasadas como para reconocer las circunstancias ya existentes a las que se suman las generadas por la actual crisis) o la necesidad de perspectivas que combinen el corto, medio y largo plazo.

En el segundo bloque de esta octava y última sesión se plantearon las líneas maestras sobre las que deberá girar la reflexión, debate y acción en tres áreas sociales que quedan pendientes de abordar en una segunda fase de la iniciativa ‘Eta Orain, Zer’: trabajo, educación y salud. En la primera dimensión, la profesora de la Rica destacó dos elementos que serán fundamentales para un buen diagnóstico y consiguientes medidas en el terreno del empleo. En primer lugar, lo abrupto del impacto de esta crisis en el sistema económico. Un impacto que será determinante que también se pueda revertir de forma más acelerada que en crisis previas con causas más estructurales y con consecuencias inmediatas más destructivas en términos de eliminación de recursos materiales (e.g. el caso de una guerra). En segundo lugar, el carácter asimétrico de ese impacto y el efecto que esa asimetría tendrá en términos de salidas desiguales de la crisis económica resultante de la crisis sanitaria. No reconocer esas asimetrías dificultará no sólo que las medidas sean lo suficientemente equitativas como para tener un resultado justo, sino también aprovechar al máximo las potencialidades de cada uno de los actores, públicos y privados, implicados.

En el caso de la educación, Nélida Zaitegi subrayó la importancia de ser ponderados para evitar que los errores que seguro se han cometido y las carencias que se han evidenciado impidan identificar los aciertos y fortalezas, algunas no necesariamente previstas, que ha evidenciado el sistema educativo durante la primera etapa de la crisis. Una aspiración que, no obstante, tampoco debería caer en la autocomplacencia que impida reconocer, una vez superada la fase más urgente e inmediata de la crisis, los aspectos a mejorar. Destacarían tres, entre otras muchas: la importancia de corregir las desigualdades que dificultan garantizar la igualdad de oportunidades al alumnado; la necesidad de poner definitivamente en valor aquellos aspectos del currículo educativo que, si bien ya constan, se han de reforzar: pensamiento crítico, mecanismos de autoaprendizaje, curiosidad, resolución de conflictos, etc.; y la corresponsabilidad entendida como concepción de la educación como un elemento más de un marco más amplio de formación ciudadana.

En lo relativo al campo de la salud, Felix Zubia destacó la importancia que ha tenido el factor humano para hacer frente a las consecuencias más urgentes de la falta de previsión ante una crisis de estas magnitudes. Un factor humano que deberá valorizarse necesariamente. En cuanto a la situación posterior, subrayó la relevancia de dos elementos: la prevención y la preparación de estructuras adecuadas. Tal y como afirmó, la crisis ha evidenciado que las diversas estructuras de servicios de salud y sociosanitarios no sólo se han visto cuantitativamente desbordadas, sino también cualitativamente: toca repensar el modelo a efectos de incrementar su flexibilidad y capacidad de adaptación, también para estar más y mejor preparados para un posible repunte de la actual crisis del Covid-19 como, especialmente, para futuras crisis sanitarias. No en vano, en el actual modelo social y económico globalizado, fenómenos como el que ahora vivimos a raíz del coronavirus serán inevitablemente frecuentes: lo que se podrá evitar, hasta cierto punto, serán algunas de las consecuencias que ahora hemos vivido.

Eta orain. zer: Conversación 8

En el tercer y último bloque de la sesión, se planteó cómo deben incorporar las instituciones públicas y privadas, así como la colaboración entre ellas, las cuestiones tratadas tanto en la propia sesión como en las conversaciones precedentes. Así, Xabier Barandiarán vertebró su planteamiento en una distinción entre diagnóstico adecuado y medidas acertadas. Sobre lo primero, afirmó que la crisis actual no se limita a la gravedad de la emergencia sanitaria, sino a la expresión de un modelo de globalización económica en crisis, un continuo incremento de desigualdades y unas tensiones que viven las democracias liberales. Una vez se reconoce ese diagnóstico, y esta sería la segunda dimensión, la clave estará en reforzar la capacidad de las instituciones públicas para transformar esa realidad. Un objetivo para el que consideró indispensable avanzar hacia modelos de gobernanza colaborativa entre las instituciones y la multiplicidad de actores implicados en la sociedad, comenzando por la propia ciudadanía. Una gobernanza que sea eficaz en términos de garantizar el bienestar, la sostenibilidad del modelo económico y una ciudadanía empoderada. Unos objetivos que, como afirmó Iñigo Ucín, requerirán que las administraciones públicas y las entidades privadas tengan más necesidad, si cabe, de trabajar alineadas: desde la mejora conjunta de su posicionamiento ante retos estratégicos de escala transnacional como la emergencia climática, pasando por la necesidad de ajustarse a la digitalización (como se ha evidenciado con la repentina necesidad de implementar el teletrabajo), hasta el equilibrio entre la garantía de derechos y la responsabilidad ciudadana.

Como subrayó Andel Aizpurua al cierre de la sesión, todas estas reflexiones tienen por objetivo traducirse en comunidades de trabajo y, en última instancia, acción transformadora. Lo que queda claro tras estas ocho sesiones son dos cosas: (1) que esa acción, como la reflexión que hemos realizado en esta primera fase, deberá ser compartida entre múltiples actores si quiere generar resultados óptimos, y (2) que así como hemos constatado que no hay una única línea de acción, no actuar no será una opción si queremos que ese día después sea lo más sostenible, justo e inclusivo posible. Agradeciendo desde Kutxa Fundazioa y Globernance, así como desde el equipo de trabajo encargado de poner en marcha esta iniciativa, vuestro apoyo, seguimiento y contribución, os emplazamos a seguir conectados y conectadas para poder continuar con vuestra imprescindible participación. Porque, como afirmamos tras la primera sesión, ante la pregunta de ‘Eta Orain, Zer?’ únicamente cabe una respuesta: orain, gu guztiok (ahora, todos y todas nosotras).