Miedo, incertidumbre, dudas, inquietudes, incertezas… y, sobre todo, preguntas. Muchas preguntas. Así nos encontramos estos días de crisis la mayoría de la ciudadanía ante la llamada crisis del coronavirus. Tanto por su impacto inmediato como por sus consecuencias a corto, medio y largo plazo.

Precisamente, es ahí donde el ciclo de conferencias ‘Eta Orain Zer?’, organizado por la Kutxa Fundazioa en colaboración con Globernance, se plantea como un espacio de encuentro, reflexión y transformación colectiva. Un ciclo inaugurado este pasado miércoles 22 de abril a las 18:00 con una conversación introductoria entre los miembros del comité organizador: Daniel Innerarity, Cristina Monge, Juanjo Álvarez y Ander Errasti, este último ejerciendo esta vez de moderador. 

Una conversación en la que surgieron cuestiones tan dispares y a su vez fundamentales como la vulnerabilidad y su carácter definitivamente ineludible, las diversas modalidades de la globalización, la necesidad de modelos de gobernanza que optimicen la cooperación entre los distintos niveles de gestión política que van desde lo local hasta lo supranacional, o el carácter eminentemente multidimensional y poliédrico de esta crisis que afecta a ámbitos tan plurales como la emergencia climática, los derechos laborales, la digitalización o la igualdad de género.

En la conversación, en todo caso, destacaron tres planteamientos centrales que acompañaran al conjunto del ciclo.

1.- Predicción en entornos VUCA

En primer lugar, la importancia de reconocer las limitaciones de nuestra capacidad de predicción en contextos de elevada complejidad, volatilidad y aceleración. No en vano, si bien una crisis de esta magnitud nos lleva a hacernos más preguntas que nunca, también hace que sea más relevante que nunca asumir nuestra falibilidad y promover la prudencia y la ponderación en los análisis.

De lo contrario, no sólo corremos el riesgo de quedarnos anclados en aquellos diagnósticos y soluciones que ya veníamos pregonando antes de la crisis sino que, además, podemos generar unas expectativas demasiado elevadas que dificulten la deliberación pública y la toma decisiones.

2.- Aprender de errores de crisis pasadas

En segundo lugar, la necesidad de aprender de los errores cometidos en crisis pasadas, especialmente con relación a la más reciente crisis financiera. No en vano, aquella crisis, si bien de origen bien diferente, también se caracterizó por su impacto múltiple: desde la economía, pasando por el ámbito de la política, hasta el terreno de la cultura y los valores.

La actual crisis, si bien está por ver en qué sentido, apunta a un impacto también amplio. Los errores en la gestión de la crisis del 2008 generaron problemas que aún hoy seguimos tratando de solventar:

  • unos niveles de desigualdad crecientes acompañados de la normalización de la precarización,
  • un aumento de la desafección política y la desconfianza hacia las instituciones, o
  • el desequilibrio generalizado entre las dimensiones tecnocrática y popular de la política, entre otras muchas.

Será fundamental que en la gestión de la actual crisis y sus consecuencias se reconozcan esos desequilibrios potenciales y se tomen medidas para tratar de paliarlos si no evitarlos.

3.- Equilibro sociedad – instituciones

El tercer y último planteamiento se refirió a la importancia de articular un equilibrio entre una sociedad civil organizada y cohesionada con unos marcos institucionales que generen las condiciones de posibilidad para que esa sociedad civil pueda hacer frente a la crisis.

No en vano, en un momento donde observamos con preocupación cómo la falsa dicotomía entre eficacia y legitimidad democrática se abre camino alimentada por la tentación autoritaria, resulta más necesario que nunca reivindicar la inteligencia de los sistemas democráticos.

Una inteligencia que requiere de dinámicas horizontales, distribución heterárquica del poder, colaboración de actores público-privados, una estructura de servicios que garantice el bienestar y la igualdad de oportunidades del conjunto de la ciudadanía y, sobre todo, un marco de derechos y libertades que permita desarrollar y consolidar iniciativas de la sociedad civil que favorezcan no sólo la innovación y el empoderamiento, sino también la cohesión necesaria abordar esta crisis en su dimensión eminentemente colectiva.

Porque, en definitiva, si hay algo a lo que interpela abierta y brutalmente esta crisis es a la idea de bien común. Un bien común que requerirá, necesariamente, de la participación del conjunto de la ciudadanía para su definición, promoción y, dada la dimensión de la crisis, protección.

Que este ciclo de diálogos y la consiguiente dinámica de transformación comunitaria que se pretende articular favorezca la promoción de una cultura basada en la cooperación, el espíritu crítico y la ponderación necesarias para trabajar en favor de ese bien común. Porque, ante la pregunta ‘eta orain zer?’, sólo nos queda una certeza: orain, gu guztiok. Os esperamos, el próximo miércoles 29 de abril a las 18:00 para seguir conversando.